Amor. Es algo que todos queremos encontrar. Es algo que todos queremos dar.
Pero muchas personas pasan
sus vidas, como dice la canción, “Buscando el amor en todos los lugares
incorrectos.” Así que, ¿como
encontramos el amor real y duradero?
El amor proviene de Dios.
Queridos hermanos, amémonos los
unos a los otros, porque el amor viene de Dios. (1 Juan 4:7a NVI)
Muchas personas piensan que
Dios se interesa solamente en reglas. Pero Dios es todo amor. Jesús,
Dios el hijo, nos recuerda la “regla” mas importante.
“Ama al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Este es el primero y el más
importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu
prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39).
“Bien,” decimos. “Eso suena bien.” Pero
parecemos impotentes de amar de esa manera.
Aquellos que dicen "Yo amo a
Dios", pero odian a su hermano, son mentirosos; pues el que no ama a su
hermano o hermana, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha
visto. Y el nos ha dado este mandamiento: los que aman a Dios
deben amar también a sus hermanos y hermanas. (1 Juan 4:20-21 traducción libre de la NRSV)
El poder para amar proviene de
Dios.
Todo el que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios. El que no ama no
conoce a Dios, porque Dios es amor. Así fue que Dios nos mostró su amor entre
nosotros: El envió a su único Hijo al mundo para que vivamos por medio de el.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en
que el nos amo y envió a su Hijo como sacrificio expiatorio para por nuestros
pecados (1 Juan
4:7b-10).
Cualquier cosas que hagamos hecho que no sea amorosa
nos separa del Dios amoroso. No tenemos
que cometer un asesinato, o cometer un robo a mano armada para “pecar.” El pecado es simplemente romper el mandato
de Dios de amarlo completamente a El y a los demás.
Si afirmamos que no tenemos
pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no esta en nosotros (1 Juan 1:8).
Pero Su único Hijo, Jesucristo, murió y resucito
para “hacer expiación” por nuestro comportamiento falto de amor. (1 Juan 2:1-2). Expiar significa hacernos uno.
Cuando confesamos nuestra falta de amor (pecado) y creemos que Cristo
ha muerto y resucitado por nuestro pecado, somos perdonados y domos “hechos
uno” con dios y Su amor (1 Juan 1:9).
Dios habita en aquellos que confiesan que Jesús es
el Hijo de Dios, y ellos habitan en Dios (1 Juan 4:15).
El poder para amar desinteresadamente
proviene de Dios.
El amor de Dios no es ganado – es un regalo gratuito
– pero también es aprendido.
Nadie ha visto jamás a Dios, pero
si nos amamos los unos a los otros, Dios vive en nosotros, y su amor se
manifiesta plenamente en nosotros (1 Juan 4:12).
Llegamos a conocer a Dios y Su amor mejor a través
de la lectura de su cara te amor (la Biblia), hablándole (oración), y estando
con aquellos que también le aman (la iglesia). Y mientras mejor conocemos a Dios, mas fácil es para nosotros
obedecer su mandamiento de amarlo a El y a los demás.
En esto consiste el amor a Dios:
en que obedezcamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son difíciles de
cumplir porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo [de odio] (1 Juan 5:3).
Si usted desea conocer mas acerca de Dios y Su grande
amor, sientase libre de enviarme su correspondencia electronica a Wilma Castro.
Derechos de Autor ©
1991 James N. Watkins. Todos los derechos reservados.
Traducido por Wilma Castro
